Un análisis de sangre podrí­a…

El tratamiento del cáncer necesita un análisis constante del tumor para ver cómo evoluciona y, en este sentido, las biopsias lí­quidas a través de la sangre son una opción de futuro para ser más precisos a la hora de elegir el fármaco más adecuado para cada paciente.

«Tendemos hacia una medicina de precisión», según ha reconocido este miércoles el jefe del Servicio de Oncologí­a Médica del Hospital Clí­nico San Carlos de Madrid, Eduardo Dí­az-Rubio, coordinador del XVI Simposio de Revisiones en Cáncer que se celebra estos dí­as en Madrid, en el que numerosos oncólogos de toda España analizan las últimas novedades que se han producido en torno a esta enfermedad. Actualmente los nuevos tratamientos contra el cáncer que se están desarrollando se centran en bloquear determinadas mutaciones genéticas asociadas con la proliferación de células tumorales, los llamados biomarcadores moleculares.

Sin embargo, este experto ha lamentado que los análisis moleculares que se hacen para seleccionar el mejor tratamiento son estáticos y «sirven para toda la historia de la enfermedad», a pesar de que actualmente se sabe que «hay pacientes que no tení­an una mutación determinada y, a lo largo del tiempo, la van generando». «Si el paciente vive varios años se trabaja con la información que se obtuvo al principio, pero el análisis no es dinámico, porque para eso tendrí­amos que estar repitiendo biopsias tumorales cada 3-4 meses y eso tiene una agresividad para el paciente», ha apuntado Dí­az-Rubio.

Por ello, en los últimos años se está planteando como «opción de futuro» lo que se conocen como biopsias lí­quidas, consistentes en analizar la sangre periférica de los tumores, lo que «no es agresivo para el paciente», sacando 10 centí­metros cúbicos en los que se pueden estudiar células circulantes tumorales para ver el ADN tumoral y las mutaciones que se producen durante la evolución del tumor. Estas técnicas son más seguras porque consisten «simplemente en sacar sangre» y, aunque la técnica hay que mejorarla, son una buena opción de cara al futuro para alcanzar una medicina personalizada que «desgraciadamente aún no existe», lamenta.

«Ahora hay fármacos que se usan exclusivamente cuando no se detectan determinadas mutaciones porque, de lo contrario, no tienen eficacia. Pero se ha visto que, por ejemplo en el caso del cáncer colorrectal, a lo largo de los meses el 60-70 por ciento de los pacientes acaban desarrollando alguna mutación y nosotros seguimos dándolo en la clí­nica hasta que ya vemos claramente que el paciente ha progresado. Pero podrí­amos haber interrumpido el tratamiento antes si hubiéramos visto la mutación con una biopsia lí­quida», según este experto. Asimismo, también puede darse el caso de que en muchos tumores en los que se dan fármacos útiles para una determinada mutación, de pronto las células cambien y dejen de tenerla.