Las células madre de la…

En la imagen, un facultativo revisa una radiografí­a de pulmón.Un estudio preliminar desarrollado por investigadores del Hospital Universitario de Karolinska en Estocolmo (Suecia) sugiere que las células madre de la médula ósea del paciente podrí­an utilizarse para tratar la tuberculosis extremadamente farmacorresistente a múltiples medicamentos.

«El tratamiento convencional para la tuberculosis resistente a múltiples medicamentos utiliza una combinación de medicamentos contra la tuberculosis (antibióticos) que son nocivos para los pacientes. Nuestro nuevo enfoque, utilizando las propias células del estroma de la médula ósea de los pacientes es seguro y podrí­a ayudar a superar la excesiva respuesta inflamatoria del cuerpo, reparar y regenerar el daño inducido por la inflamación del tejido pulmonar y conseguir mejores tasas de curación». De esta forma resume el profesor Markus Maeurer, del Hospital Universitario de Karolinska en Estocolmo, los resultados de la investigación que dirigió y que se publican en ‘Lancet Respiratory Medicine’. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en Europa del Este, Asia, y ífrica del Sur, unas 450.000 personas tienen MDR-TB, y alrededor de la mitad de ellos no responden a los tratamientos existentes.

Las bacterias de la tuberculosis (TB) desencadenan una respuesta inflamatoria en las células inmunes y que rodean el tejido pulmonar que puede causar disfunción inmune y daño tisular. Las células de médula ósea mesenquimales del estroma (MSC) migran a las zonas de lesión pulmonar e inflamación y reparan los tejidos dañados, además de modificar la respuesta inmune del cuerpo y aumentar la eliminación de bacterias de la tuberculosis. En este estudio de seguridad en fase 1, 30 pacientes con tuberculosis MDR o XDR mayores de 21 años con tratamiento antibiótico estándar para la TB también recibieron una inyección con alrededor de diez millones de sus propias células del estroma, que se obtuvieron a partir de la propia médula ósea del paciente y se cultivaron en grandes cantidades en el laboratorio antes de ser reinsertadas en el mismo paciente.

Precisamente, la infusión de MSC fue en general segura y bien tolerada. Durante los seis meses de seguimiento, no se registraron efectos adversos graves. Los eventos adversos de grado 1 o 2 más comunes fueron niveles altos de colesterol (14 de 30 pacientes), náuseas (11 pacientes) y linfopenia o diarrea (10 pacientes). Análisis posteriores mostraron que 16 pacientes tratados con MSC se consideraron curados a los 18 meses en comparación con sólo 5 de 30 pacientes con tuberculosis con enfermedad similar no tratados con MSC.