La falta de vitamina D…

Entre las personas con obesidad severa, la vitamina D puede marcar la diferencia entre un estilo de vida más activo y una forma más sedentaria, según revela un nuevo estudio publicado en ‘Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism’.

La investigación reveló que las personas con obesidad severa que tuvieron también deficiencia de vitamina D caminaban más lento y eran menos activas en general que sus contrapartes con niveles de vitamina D saludables. Un funcionamiento fí­sico pobre puede reducir la calidad de vida e, incluso, acortar vida útil. La obesidad severa se presenta cuando el í­ndice de masa corporal (IMC) de una persona es superior a 40 y se estima que cerca del 6,5 por ciento de los adultos estadounidenses son obesos graves. «Las personas con obesidad severa ya son ocho veces más propensas a tener una función fí­sica pobre que las personas con un IMC saludable -señala uno de los autores del estudio, Tomás Ahern, del Hospital de St. Columcille y el Hospital de la Universidad de St. Vincent en Dublí­n, Irlanda-. El mal estado de la vitamina D contribuye al deterioro de la función fí­sica en esta población. Entre las personas con obesidad severa, el 43 por ciento está en riesgo de deficiencia de vitamina D».

El análisis transversal analizó los niveles fí­sicos de funcionamiento y de la vitamina D en 252 personas con obesidad severa. Los participantes fueron cronometrados mientras caminaban a 500 metros y subí­an y bajaban un escalón 50 veces. Los voluntarios proporcionaron estimaciones de su actividad fí­sica. Los investigadores tomaron una muestra de sangre para medir los niveles de vitamina D de cada participante y dividieron la población de estudio en tres grupos basados ??en los niveles de vitamina D. El estudio encontró que el grupo con los niveles más altos registraron los mejores tiempos a la hora de caminar e informaron de la actividad fí­sica más alta, además de tener el promedio más bajo de IMC. «Elevar el nivel de vitamina D deberí­a mejorar la calidad de vida y puede disminuir el riesgo de muerte prematura en personas con obesidad severa», afirma Ahern. «Podrí­a ser una cuestión tan simple como pasar más tiempo al aire libre, ya que la exposición al sol puede aumentar la producción de vitamina D natural del cuerpo», aconseja este experto.