El riesgo de cada crónico…

La Comunidad de Madrid ya ha culminado el primero de los 24 proyectos incluidos en su Estrategia de Atención a Pacientes con Enfermedades Crónicas: la estratificación de la población.

El principal objetivo de la estratificación de la población, y su clasificación según niveles de riesgo, es ofrecer una atención sanitaria más adaptada a las necesidades reales de cada persona. Según este trabajo, en la región hay 2.789.481 personas con una patologí­a crónica de baja complejidad, 523.028 personas con patologí­as crónicas de complejidad media y 174.343 pacientes crónicos que pueden llegar a ser complejos.

La herramienta clasifica a los pacientes en función del número y complejidad de sus enfermedades, de modo que se pueda ajustar el tipo de intervención necesaria.

Esta información ya aparece en la historia clí­nica electrónica (HCE) de atención primaria y próximamente lo hará en la de especializada, y lo hace con un objetivo claro:»Que ayude a la toma de decisiones de los profesionales», según ha explicado a Diario Médico Ana Miquel, gerente de Planificación y Calidad de Atención Primaria de la región.

De hecho, los objetivos principales de esta estratificación son «la mejor planificación asistencial y el establecimiento de intervenciones y acciones protocolizadas en función de las necesidades de cada paciente».

De cara al primer objetivo, se trata de que «todos los centros, de atención primaria y especializada, tengan acceso a la información más completa sobre su población».

En cuanto a la intervención, Madrid quiere que «sean los propios profesionales los que decidan qué necesita cada paciente», por lo que, «antes de dos meses, y con el apoyo de las sociedades cientí­ficas, se establecerán los niveles de intervención necesarios».

La comunidad ha utilizado en la estratificación el modelo de Kaiser Permanente, basado en grupos de morbilidad ajustados, una herramienta que clasifica a los pacientes en función del número y complejidad de sus enfermedades. Según este modelo, en los pacientes con una patologí­a de baja complejidad se busca mejorar el autocuidado y la autonomí­a del paciente;en aquéllos con varias dolencias de complejidad media, una mejor gestión de la enfermedad, y, en el grupo de mayor riesgo, «dotar al paciente de referentes claros en todos los niveles asistenciales, con circuitos asistenciales diferenciados en los sistemas sanitario y social, y con un seguimiento proactivo por parte de los profesionales».

Antes de implantar esta herramienta, además del trabajo con la base de datos poblacional, Madrid ha realizado un estudio «para validar la utilidad que este modelo tiene entre los médicos de atención primaria». Los resultados, según Miquel, han sido muy positivos, dado que «el 76 por ciento lo considera muy útil para la toma de decisiones».

Además, la herramienta «tiene una sensibilidad del 81 por ciento, es decir, detecta de forma fiable a los pacientes con necesidades especí­ficas». Y es que el objetivo de la región es «no sólo estratificar a los pacientes, sino proporcionar una ayuda real a los médicos».