Una progenitora de un niño con discapacidad, que el año pasado participó en una actividad deportiva que le resultaba beneficiosa, se ha puesto en pie de guerra porque la actividad de la que disfrutó, le ha sido denegada en el presente curso.

El motivo: Querían juntarle con niños mucho más pequeños que él y no aceptaban que entrase una monitora que no les suponía ningún coste. Así lo relata el Diario 20 Minutos en una noticia y así lo relata la madre: "Nuestros/as hijos/as no tienen que ser aceptados, NADIE tiene derecho a plantearse si les acepta o no, nuestros/as hijos/as nacieron ciudadanos/as de pleno derecho y nosotros/as los/as padres/madres tenemos la obligación de hacerlos respetar, porque un diagnóstico no se lleva nada más que lo que nosotros le dejamos que se lleve. Puede haber necesidades de adaptación, dudas de diferente tipo a solventar, el soporte de los padres… Claro que sí, de todo eso se puede hablar con asertividad, con la actitud adecuada. La negativa sin argumentar, la cerrazón, es una vulneración a sus derechos".

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