Descubren nuevas claves para frenar…

Un estudio realizado por el centro vasco de investigación en biociencias CIC bioGUNE, la Universidad de Liverpool y la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, USC-UCLA (EEUU), ha descubierto el mecanismo mediante el cual se unen dos proteí­nas responsables del crecimiento de los tumores de hí­gado y colon, el segundo y tercer tipo de cáncer, respectivamente, que mayor mortalidad tuvieron en el mundo en 2012.

Según informó CIC bioGUNE, este hallazgo ha permitido saber cómo se juntan entre sí­ MAT alfa 2 y MAT beta, dos proteí­nas que ya se conocí­an y de las que se sabí­a que al unirse favorecen la reproducción de las células tumorales en esos dos tipos de cáncer, ya que su unión incrementa considerablemente la producción de una molécula llamada SAMe, que contribuye a ello.

Este descubrimiento permitirá saber qué parte de las respectivas estructuras de dichas proteí­nas se puede bloquear para evitar que se unan entre sí­, y así­ desarrollar fármacos que impidan dicha y unión. De ese modo se podrí­a frenar el crecimiento de las células cancerí­genas de los tumores de hí­gado y colon, sin afectar a la molécula SAMe, que tiene otras funciones importantes para el organismo dentro de la célula que no se pueden alterar. «Este trabajo no habrí­a sido posible sin los más de 30 años de investigación que ha llevado a cabo José Marí­a Mato, director de CIC bioGUNE, en el ámbito del cáncer de hí­gado y en concreto en relación a la molécula SAMe», subraya la investigadora Adriana Rojas, responsable del estudio sobre el mecanismo de unión de las proteí­nas MAT alfa 2 y MAT beta en el centro vasco de investigación.
Mato ha llevado a cabo un gran número de investigaciones relacionadas con la molécula SAMe, en las que se ha desvelado, entre otras cosas, cuál es su relación con la proliferación anómala de las células del hí­gado y, por consiguiente, con el cáncer hepático. «Han pasado muchos años desde que se entendió qué proteí­nas producen SAMe y cómo los niveles de esta molécula afectan al crecimiento de las células cancerí­genas hasta que hemos visto que el complejo MAT alfa 2 y MAT beta es una posible diana terapéutica», explica la investigadora.

Por último, la investigación se ha llevado a cabo mediante la técnica de cristalografí­a de rayos X, en la cual se utilizan cristales de proteí­na para determinar su estructura tridimensional, y se ha publicado recientemente en la revista de la Unión Internacional de Cristalografí­a (IUCr), que reúne los mejores trabajos realizados en las diferentes áreas en las que se usa esta técnica.