Un proyecto de teatro accesible…

En la imagen, el interior de una sala de teatro.Un total de 36 niños de entre 3 y 14 años, la mitad con discapacidad intelectual o necesidades especiales, podrán disfrutar del proyecto teatral «El pequeño Gran Teatro del Mundo», que persigue la integración real de estos menores con discapacidad.

La iniciativa, que promueve la Fundación Talita Aragón junto con el Teatro de las Esquinas, ha salido adelante gracias a la colaboración de DKV Seguros y de la Obra Social la Caixa. Este proyecto, que ha sido presentado ayer en el Teatro de las Esquinas, se dividirá en doce talleres que tendrán lugar en las dependencias del mismo teatro desde octubre de 2013 a mayo de 2014, y en ellos se trabajarán diferentes técnicas y disciplinas de las artes escénicas.

Además del teatro, también estarán presentes en los talleres la música y la danza, e incluso el arte culinario, pues, según ha informado la directora de la Escuela de Teatro del Teatro de las Esquinas, Marian Pueo, no quieren centrar el proyecto sólo en el teatro, sino que aspiran a «vincularlo con la vida misma». El hilo conductor de todos los talleres será la obra de teatro infantil La Profecí­a, escrita por el aragonés Fernando Lalana, quien ha cedido el texto a la Fundación Talita Aragón.

A través de este libreto, el Teatro de las Esquinas se convertirá en el paí­s imaginario de Fofa, «un lugar mágico donde todo es posible» y el cual visitarán los pequeños asistentes guiados por el trovador Crispí­n de Garrapinillos, a quien ayudarán a superar diferentes pruebas, según ha explicado Pueo. Los talleres, que reunirán a más de cuarenta miembros entre asistentes, voluntarios, profesionales y psicopedagogos, busca continuar el éxito de un proyecto similar que ha llevado a cabo la fundación este curso en torno al mundo de la pintura.

Por último, el presidente del Patronato de Fundación Talita Aragón, Fernando Gasca, ha insistido en que la filosofí­a de esta organización se dirige a conseguir «una integración real a través de un proyecto de vida para cada persona», pues las personas con discapacidad deben «tener la oportunidad de ejercer el derecho a tener un proyecto vital propio».