El Consentimiento Informado, un documento cada vez más habitual en las consultas y hospitales en la relación médico-paciente, no puede convertir al sistema sanitario en un lugar en el que se practique una medicina de blindaje. Es una de las principales conclusiones de una jornada que, bajo el título «El daño producido por la falta o los vicios del consentimiento informado», abordó la problemática que presenta, en la actualidad, la utilización incorrecta de este tipo de documento en la práctica clínica, tanto desde la óptica de quien realiza la prestación sanitaria, el médico, como desde el enfoque de quien la recibe, el paciente.