Reclaman que las Unidades de…

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) considera, en relación con la implantación de las Unidades de Gestión Clí­nica (UGC) en el Sistema Nacional de Salud, que deben de estar dirigidas por los profesionales con mayor titulación, mérito y capacidad, debiendo ser seleccionados mediante un proceso que sea imparcial y transparente.

La organización, que representa a más de 50.000 facultativos, recoge esta condición en un documento sobre el desarrollo de tales unidades que han remitido al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el que se opone “tajantemente” a la libre designación con criterios polí­ticos o administrativos. “Estamos hablando de un liderazgo natural que se justifica por la probada competencia de quien ha sido elegido para ejercerlo, aunque también se trata en cierto modo de un liderazgo nominal, puesto que en primera y última instancia el buen hacer de cada UGC se basará en la integración y capacidad de motivación que tenga el conjunto de profesionales que pertenecen a ella”, señaló Francisco Miralles, secretario general de CESM.

El criterio que utiliza esta organización para apuntalar su tesis se sustenta en dos argumentos. El primero de ellos se basa en criterios semánticos, ya que CESM apunta que el diccionario de la lengua española de la RAE define el término ‘clí­nico’ como el “ejercicio práctico de la medicina basado en la observación directa de los pacientes y en su tratamiento”, y que es llevado a cabo por la “persona consagrada” a tal actividad, que no puede ser otra que el médico.

El otro criterio empleado es el que apunta al “sentido común”. Según CESM, muchos pacientes se sorprenderí­an si quienes están al mando de estas unidades no fueran médicos. Por otro lado, CESM apela a la legislación. La organización recuerda que la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, en vigor desde noviembre de 2003, establece en su artí­culo 6.2. que corresponde a los facultativos “la indicación y realización de las actividades dirigidas a la promoción y mantenimiento de la salud, a la prevención de las enfermedades y al diagnóstico, tratamiento, terapéutica y rehabilitación de los pacientes, así­ como al enjuiciamiento y pronóstico de los procesos objeto de atención”.

Por último, a pesar de esta situación, CESM valora “positivamente” la implantación de las Unidades de Gestión Clí­nica. “Pueden ayudar a motivarnos y son, además, una alternativa a las experiencias privatizadoras que se han intentado o se llevan a cabo en algunas comunidades autónomas”, concluyó Miralles.

 

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