Los dispositivos electrónicos quitan el…

Diversos estudios vienen demostrando desde hace tiempo que el uso de ‘tablets’ y teléfonos móviles antes de irse a dormir puede afectar luego a la hora de conciliar el sueño. Ahora, investigadores noruegos han ido más allá al comprobar que en el caso de los jóvenes las horas que pasan frente a los dispositivos electrónicos está asociadas a las horas de sueño.

De modo que cuanto más tiempo al dí­a pasa un adolescente frente a una pantalla antes de ir a la cama, peor es la calidad del sueño que tendrá, según sugiere un estudio a gran escala publicado en la edición digital de la revista ‘BMJ Open’. Por ello, sus autores reclaman actualizar las recomendaciones sobre el uso saludable de los dispositivos electrónicos y extenderlas a la última tecnologí­a, como tabletas y teléfonos inteligentes.

 

Los investigadores basan sus conclusiones en casi 10.000 jóvenes de 16 a 19 años de edad que formaban parte del estudio sobre la juventud en la provincia noruega de Hordalan en 2012. Se preguntó a los adolescentes cuánto tiempo pasaron frente a una pantalla fuera del horario escolar y en qué actividades para cualquiera de los siguientes dispositivos: ordenador, teléfono móvil inteligente, reproductor de mp3, tableta, consola de juegos y televisión, y acerca de su rutina de sueño durante la semana y los fines de semana: cuándo se acuestan y se levantan normalmente; la cantidad de sueño que necesitan para sentirse descansados y cuánto les cuesta conciliar el sueño (latencia del sueño).

En las actividades y acerca de los dispositivos preferidos surigeron algunas diferencias de género. El empleo de una consola de juegos era más popular entre los chicos, mientras que las chicas eran más propensas a usar los teléfonos inteligentes y reproductores de MP3, pasando estas últimas significativamente más tiempo en sus ordenadores utilizando el chat, frente a los niños, cuyo tiempo se dedicó más a juegos de ordenador o videoconsolas.

Por último,casi todos los adolescentes dijeron que utilizan uno o más dispositivos electrónicos una hora antes de ir a la cama. Aunque la frecuencia de uso diferí­a entre los distintos dispositivos, el empleo de cualquiera de ellos durante el dí­a y en la hora antes de acostarse se relacionó con un mayor riesgo de que les costara más de 60 minutos conciliar el sueño.