Las personas con discapacidad, representadas…

El gerente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi Estatal), Luis Alonso, afirmó, durante un encuentro del Observatorio ‘Crisis y Discapacidad’ celebrado la semana pasada, que los Cermis autonómicos van «cogiendo silla» en los parlamentos de sus comunidades para proponer y corregir la normativa en materia de discapacidad.

Así­ lo expresó para indicar que ya son cuatro las comunidades autónomas Madrid, Murcia, Cantabria y Castilla-La Mancha- que han creado Consejos Autonómicos de la Discapacidad, lo cual, indicó, refleja la «buena» relación con la Administración autonómica.

En este sentido, el comisionado de Cermis autonómicos del Cermi Estatal, Miguel Paraí­so, añadió que esta receptividad por parte de la Administración se debe a que «han entendido lo que es la transversalidad».

Según él, el problema que siempre ha existido en las comunidades autónomas es que la discapacidad «se enclava en los servicios sociales», mientras que la discapacidad es «un asunto transversal», que debe ampliarse al ámbito educativo, laboral, etc. «Los servicios sociales no cubren las necesidades que tenemos, por lo que tiene que producirse esa transversalidad en las polí­ticas completas», destacó.

Además, Luis Alonso apuntó que esta representatividad de los Cermis autonómicos en los parlamentos regionales es «muy importante», porque crea modelo, y, según afirmó Miguel Paraí­so, «nos interesa que sean todas las comunidades las que cuenten con un Consejo Autonómico de la Discapacidad».

Los Cermis autonómicos, según explicaron, se componen de 194 entidades en total, abarcando los distintos tipos de discapacidad.

En relación a esta representatividad, Miguel Paraí­so resaltó que los sectores más vulnerables y los últimos en llegar a la conquista de sus derechos sociales «no deben pagar» por los recortes que provoca la crisis.

«Son los que más lo necesitan y los que más apoyo público requieren», aseguró. En este sentido, hizo referencia a comunidades como Cataluña, Castilla-La Mancha o Navarra, como las más afectadas.

Entre sus propuestas destacaron «reinventar el activismo» del movimiento asociativo de la discapacidad, con el objetivo de salvar lo garantizado, al mismo tiempo que marcar polí­ticas de futuro en una «tempestad» como la actual.

Ambos coincidieron también en que la clave es conseguir una «mayor» inclusión y en la importancia de la unidad del movimiento asociativo para las conquistas sociales.