Las mujeres en silla de…

La lista de «reality shows» curiosos repartidos por todas las televisiones del mundo es interminable, y no deja de crecer. Ha habido «realities» de jefes y de cazafantasmas, de cocineros y de toreros (como el «Quiero ser torero» de Telemadrid), pero no habí­a programas dedicados especialmente a personas con algún problema fí­sico. Hasta ahora.

La cadena estadounidense Sundance Channel acaba de estrenar «Push Girls», un «reality show» en el que cuatro mujeres en silla de ruedas exhiben ante los espectadores los sinsabores y alegrí­as de su vivir cotidiano, sus problemas en el amor y en el trabajo, la incomprensión de la sociedad pero también el orgullo de ser unas luchadoras.

Como ocurre siempre, el programa ha recogido división de opiniones, desde los que consideran que denigra a sus protagonistas y a todos los que se encuentran en la misma situación, caricaturizados por exigencias de las normas televisivas, hasta los que ven en la iniciativa una oportunidad para dar visibilidad a una parte de la población que no tiene las mismas oportunidades que el resto.

De hecho, ese es el objetivo que esgrimen sus creadores para sacarlo en antena: concienciar a la población de que es necesario garantizar la igualdad de oportunidades para las personas con problemas de movilidad, algo que va mucho más allá de eliminar barreras arquitectónicas ”“que también- o favorecer su integración en el dí­a a dí­a.

Las protagonistas son Tiphany Adams, una rubia de 28 años, Mia Schaikewitz (33 años), Auti Angel (42) y Angela Rockwood (36). Todas ellas han sufrido accidentes o enfermedades que las han postrado en una silla de ruedas, pero que llevan una vida lo más normal posible.

La gran concesión que han hecho los responsables del programa a las exigencias de la televisión es que las cuatro protagonistas son jóvenes y bellas. En el resto, intentan dar el mayor realismo posible a sus historias, todas ellas verí­dicas.

Auti Angel, por ejemplo, bailarina profesional, sufrió un grave accidente automovilí­stico en 1992 que la paralizó de cintura para abajo. Su caso sirve para responder la curiosidad, como ella misma dice, que tienen muchos espectadores por saber qué tipo de relaciones í­ntimas y personales tiene las personas discapacitadas. ¿Se casarán con otras personas en silla de ruedas? Por ello, en el programa aparece hablando con su pareja sobre los planes para tener un niño.

«Como miembros de esta comunidad, que queremos ser tratados como todos. Y hoy en dí­a todos tienen un »reality show»», asegura Paul Tobin, presidente y jefe ejecutivo de la United Spinal Association, que trata a pacientes con lesiones de médula.

Entre los más entusiastas con el programa, por supuesto, algunos espectadores que se encuentran en la misma situación que las protagonistas de «Push Girl», desde una veinteañera con espina bí­fida hasta otra joven parapléjica condenada , que dejan sus mensajes de ánimo en la página de Sundance Channel.

Y, sobre todo, ha abierto una puerta en la televisión que casi nadie se habí­a atrevido a tocar, y que promete posibilidades ilimitadas. «Lo siguiente debe ser un »reality’ de mudos para que la sociedad conozca todas las discapacidades que hay», propone en la página de la cadena uno de sus espectadores, Christooher Lenant.