Las células madre de la…

Las células madre que provienen de la leche materna podrí­an sobrevivir en el tracto gastrointestinal del bebé durante años, transferirse al torrente sanguí­neo e, “in vivo”, integrarse en diferentes tejidos, favoreciendo el desarrollo futuro de diferentes órganos e impulsando el desarrollo infantil temprano, según ha mostrado un estudio.

La leche materna tiene la capacidad de adaptarse a las necesidades del niño o de la madre, incrementando el volumen de este tipo de células para estimular el sistema inmune del niño. El trabajo, realizado por un grupo de investigadores de la Universidad Western Australia en ratones, ha estudiado las propiedades ‘in vitro’ e ‘in vivo’ de estas células madre y sus potenciales aplicaciones. En este sentido, los cientí­ficos, encabezados por la doctora Foteini Hassiotou, han utilizado un modelo de ratón para comprobar la distribución de estas células madre de la leche materna en los diferentes tejidos y su latencia en los neonatos.

 

Así­, mediante el uso de diferentes técnicas, han demostrado que las células madre presentes en la leche materna sobreviven en el tracto gastrointestinal del neonato y pasan al torrente sanguí­neo e, ‘in vivo’, se integran en diferentes tejidos favoreciendo el desarrollo de órganos como el cerebro, el hí­gado, el páncreas, el timo y el bazo. Incluso, la presencia de algunas de estas células perdura en la sangre una vez que ha finalizado el periodo de lactancia materna.

Según los resultados del estudio, la leche materna tiene la capacidad de adaptarse a las necesidades del niño o de la madre, incrementando el volumen de este tipo de células para estimular el sistema inmune del niño en caso, por ejemplo, de infección. Además, la composición celular de la leche materna está influenciada por otros factores como la alimentación del bebé o el estado de salud de la madre y el niño.

Por último, un bebé nacido toma entre 430 y 1.300 mililitros de leche materna diarios. Cada mililitro de leche materna humana contiene aproximadamente entre 10.000 y 13 millones de células, con lo que un bebé puede llegar a ingerir miles de millones de células cada dí­a. De hecho, las células madre de la leche materna reflejan el estado celular del epitelio mamario y son una “importante” fuente de información para examinar la biologí­a normal de la mama y sus posibles desviaciones, como patologí­as de la lactancia y cáncer de mama.