La parálisis cerebral es ya…

En la imagen, un padre sostiene la mano de su hijo.

La parálisis cerebral infantil (PCI) es ya la primera causa de discapacidad en la edad infantil, según señaló recientemente Javier Nieto, médico rehabilitador del Complejo Hospitalario de Salamanca, en el marco del 51º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Fí­sica (Sermef).

Precisamente, la prevalencia de la parálisis cerebral infantil oscila entre uno y tres casos por cada 1.000 nacidos vivos, según distintos autores. Los avances en la asistencia obstétrica y perinatal han provocado un aumento de la prevalencia por la mayor supervivencia de neonatos de bajo peso, prematuros y el mayor número de gestaciones múltiples. La PCI, según el doctor Nieto, «es un problema sanitario de primer orden. Y su atención debe englobarse en un modelo de atención integral, basado en un conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil y su entorno, con el objetivo de responder a las necesidades de los niños con trastornos del desarrollo o riesgo de padecerlos, tanto desde el punto de vista sanitario como del punto de vista psicológico y social, para tratar de alcanzar el máximo grado de autonomí­a personal y de integración familiar, escolar y social”.

Por otra parte, Nieto recordó que “el grado de discapacidad varí­a en función de la severidad de la PCI, así­ como su manifestación, varí­a a lo largo del desarrollo o crecimiento del niño, al intentar compensar las dificultades posturales y del movimiento. La PCI presenta distintas deformaciones o alteraciones ortopédicas en los miembros inferiores, siendo las más frecuentes el pie equino y la subluxación de cadera. Su prevención y tratamiento precoz son fundamentales”.

Asimismo, para Francisca Gimeno, jefa del servicio de rehabilitación del centro piloto Arcángel San Gabriel Aspace, Barcelona, “cualquier intervención terapéutica en la parálisis cerebral (PC) debe partir de un enfoque integral desde varios puntos de vista, focalizado en la persona con todas sus caracterí­sticas, considerando todos los problemas motrices y ortopédicos que presenta, para centrarse después en los problemas concretos analí­ticos de las extremidades inferiores (EEII). Una vez diagnosticados las diferentes alteraciones, hay qyue plantearse qué se puede hacer, qué tratar y cómo hacerlo, siempre buscando unos objetivos concretos, realistas y realizables»

Por último, a nivel de tratamiento farmacológico, “existen varios fármacos relajantes musculares pero, en general, no es el método terapéutico más especí­fico de la PC. Tiene limitaciones en cuanto a efectividad y efectos secundarios», agregó la especialista.