Holanda recorta servicios sociales y…

En la imagen, una persona dependiente es atendida por un cuidador.Tras casi medio siglo de funcionamiento intensivo, el Estado de bienestar cambia de nombre en Holanda y pasa a llamarse ‘sociedad participativa’. El paso entraña recortes presupuestarios y grandes cambios para la ciudadaní­a. Desde el pasado 1 de enero, la ayuda a los ancianos y las personas dependientes, incluidos los niños con discapacidad, se convierte en una “obligación moral” para familias, amigos y vecinos. El incumplimiento de este nuevo deber no está penalizado, al menos por el momento. Solo cuando la situación sea insostenible, las personas que no se valen por sí­ mismas podrán acceder a un centro subvencionado. La recién estrenada Ley de Cuidados de Larga Duración establece que los Ayuntamientos serán los encargados de proporcionar la atención, para lo que recibirán financiación estatal.

El primer discurso de la Corona del nuevo rey holandés, Guillermo Alejandro, introdujo en septiembre de 2013 la idea de sociedad participativa en forma de advertencia, y también de reto. Por un lado, mostraba lo insostenible de mantener, con la crisis, un sistema de cuidado que en 2010 costó 23.500 millones de euros al erario público ””con ese presupuesto se atendió a 250.000 dependientes en instituciones públicas y a otras 350.000 con ayuda pagada a domicilio””. Dado el envejecimiento creciente en este paí­s de 16,7 millones de habitantes, el desafí­o consiste en convencer a los ciudadanos de que deben apoyarse y ser responsables de quienes les rodean. La pregunta es si lo harán espontáneamente. Porque a partir de ahora el derecho histórico a recibir atención pública solo se podrá ejercer cuando la persona no pueda valerse por sí­ misma y carezca de una red de apoyo informal. Con este cambio, el Estado pretende ahorrar 2.300 millones de euros este año.
Menos Estado de bienestar en la Unión Europea