Hallan el origen de la…

En la imagen, un investigador clí­nico en un laboratorio.La pérdida progresiva de tejido graso y muscular en todo el cuerpo es una de las manifestaciones más visibles y desgarradoras del cáncer, pero se sabe poco acerca de cómo los tumores hacen que tejidos distantes se degeneren.

Dos estudios independientes revelan que una molécula secretada en el tumor, llamada ImpL2, impulsa la pérdida de grasa y tejido muscular en modelos de cáncer de mosca que replican las caracterí­sticas clave de la debilidad inducida por tumores en los seres humanos.

Los hallazgos, publicados este lunes en ‘Developmental Cell’, podrí­an conducir al desarrollo de terapias dirigidas que tanto se necesitan para el sí­ndrome de desgaste en los pacientes con cáncer. “Muchos pacientes de cáncer mueren no por los efectos locales de los tumores, sino por los cambios sistemáticos más amplios en todo el cuerpo que son inducidos por estos tumores”, dice uno de los autores de estos trabajos, David Bilder, de la Universidad de California, Berkeley, en Estados Unidos.

A su juicio, uno de los peores de estos efectos a largo plazo es el sí­ndrome de desgaste, llamado caquexia, que es un obstáculo importante para el tratamiento del cáncer. “Los dos nuevos estudios ilustran el poder de utilizar organismos modelo simples para proporcionar nuevos conocimientos pertinentes a las preguntas más importantes de la biologí­a del cáncer humano”, valora este el biólogo evolutivo.

Alrededor del 20 por ciento de las muertes por cáncer se deben a la caquexia, que afecta sobre todo a los pacientes con cáncer avanzado, volviéndolos demasiado débiles para algunos tipos de quimioterapia y radioterapia y más susceptibles a los efectos tóxicos de la quimioterapia. Un aumento en la ingesta de alimentos no revierte totalmente la pérdida de tejido y las terapias disponibles son tan limitadas que el Instituto Nacional del Cáncer estadounidense señaló la caquexia como un problema desconcertante que ha retrasado el progreso contra el cáncer.

Para hacer frente a las complejidades de la caquexia provocada por el cáncer, dos investigaciones independientes –una de Bilder y Alejandra Figueroa-Clarevega, de la UC Berkeley, y la otra de Norbert Perrimon, de la Escuela de Medicina de Harvard, Estados Unidos, y sus colaboradores_explotaron los enfoques genéticos de gran alcance en la mosca de la fruta para identificar rápidamente el factor responsable de la caquexia.

Mientras el equipo de Bilder indujo el cáncer en las moscas mediante el trasplante de tumores en el abdomen, Perrimon y sus colaboradores activaron una proteí­na llamada Yorkie para inducir la proliferación de células tumorales en las células madre intestinales. Los dos equipos descubrieron que una molécula secretada en el tumor, llamada ImpL2, causó la pérdida de grasa, músculos y los ovarios, órganos que almacenan energí­a en forma de lí­pidos y proteí­nas en la mosca de la fruta.

ImpL2 es la versión en la mosca de las proteí­nas de unión a los factores de crecimiento similares a la insulina (IGFBP) en los mamí­feros, que inhiben la actividad de una hormona llamada insulina, lo que interfiere en la absorción de glucosa desde la sangre a los músculos esqueléticos y el tejido graso. Los investigadores encontraron que el agotamiento de los niveles ImpL2, ya sea especí­ficamente en los tumores malignos o en la proliferación anormal de células madre intestinales, reduce significativamente la debilidad en las moscas.

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