Gerentes de Servicios Sociales denuncian…

En la imagen, una persona dependiente. La Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales ha denunciado un «retroceso notorio» en el Sistema de Autonomí­a y Atención a la Dependencia (Saad), que según los últimos datos disponibles perdió en septiembre un total de 3.475 beneficiarios con respecto a agosto.

Precisamente, así­, apunta la citada asociación, el mes pasado el Saad registró 3.475 beneficiarios menos que el anterior, 3.899 dictámenes menos, 2.910 solicitudes menos, 3.504 grandes dependientes menos y 2.273 dependientes severos menos. Con estos datos sobre la mesa, estos directores y gerentes de Servicios Sociales se preguntan si «se están forzando las valoraciones y revaloraciones para que den un menor grado de dependencia y por tanto para reducir el coste, o si se está dejando de atender a quienes más lo necesitan».

Asimismo, a su parecer, todo indica que «decenas de miles de personas», con derecho reconocido ya o no a beneficiarse de la Ley de Dependencia pueden a morir sin recibir la atención correspondiente del sistema. Y de esto se deduce, infiere la entidad, que «los fallecimientos financian el déficit del Estado y marcan el ritmo del desmantelamiento del sistema».

Por otra parte, el análisis de la asociación se detiene también en el apartado de prestaciones y servicios y concluye que todos los datos al respecto son negativos: -1.700 teleasistencia, -1095 ayuda a domicilio, -158 plazas de centros de dí­a, -717 plazas residenciales y -2.680 prestaciones de cuidadores familiares. De esta forma, finaliza la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, la reducción del llamado ‘limbo de la dependencia’ «se ha obtenido de la manera más cruel, eliminando personas acreedoras al derecho a ser atendidas».

Por último, la estrategia del Gobierno para disminuir las listas de espera en este campo, reitera la asociación, ha sido doble: por un lado, impidiendo que nuevos dependientes accedan al sistema, y por otro, «abandonando a su suerte a los cientos de miles de personas que tení­an dependencia severa o gran dependencia y que están falleciendo sin ser atendidos o a los que se les revisa el grado para bajarlos al grado I».