- FAMMA reclama una regulación específica del asistente personal para garantizar el acceso, en igualdad de condiciones, a eventos y servicios tanto públicos como privados.
- La Federación denuncia que las dificultades detectadas durante la visita del Papa reflejan una realidad cotidiana, que también se produce en centros sanitarios, conciertos, eventos deportivos y múltiples ámbitos de la sociedad.
- Reconocer y proteger la figura del asistente personal no solo garantiza el derecho a la vida independiente, sino que reduce conflictos, agiliza los accesos y mejora la coordinación con los dispositivos de seguridad y atención al público.
Madrid, 15 de junio de 2026.- La Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid, (FAMMA Cocemfe Madrid) reclama la aprobación de protocolos específicos, que garanticen el acceso de las personas con discapacidad acompañadas por su asistente personal, en eventos multitudinarios y en cualquier ámbito de la vida pública, tras los conflictos e incidencias que han sido comunicados y puestos en conocimiento de esta Federación durante la reciente visita del Papa.
Según las informaciones recibidas por FAMMA, diversas personas con discapacidad encontraron dificultades para acceder acompañadas por su asistente personal, generándose situaciones de incertidumbre, retrasos y tensión que podrían haberse evitado mediante una regulación clara y homogénea de esta figura esencial para la vida independiente.
La Federación subraya que estos hechos no constituyen un episodio aislado. Situaciones similares que se producen con frecuencia en la vida cotidiana, especialmente en el acceso a determinados servicios sanitarios, edificios administrativos, instalaciones públicas, centros culturales, espacios de ocio y otros ámbitos de la sociedad. Donde el desconocimiento de la figura del asistente personal provoca restricciones, demoras o la exigencia de justificantes innecesarios que dificultan el ejercicio de derechos fundamentales.
El asistente personal no es un acompañante convencional, sino un apoyo imprescindible para que muchas personas con discapacidad puedan desarrollar un proyecto de vida autónomo, ejercer su libertad de decisión y participar plenamente en la sociedad en igualdad de condiciones. Su labor garantiza la movilidad, la comunicación, la orientación y la atención a las necesidades individuales de la persona, haciendo posible una verdadera inclusión.
FAMMA recuerda que resulta incoherente que España haya asumido los compromisos derivados de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y, al mismo tiempo, persistan situaciones que limitan el ejercicio efectivo del derecho a la vida independiente, la accesibilidad universal y la participación social por la ausencia de protocolos adaptados y del reconocimiento efectivo de la asistencia personal.
La entidad considera que estas barreras son incompatibles con un modelo basado en los derechos humanos y reclama que las administraciones públicas impulsen una regulación homogénea que reconozca expresamente la figura del asistente personal en todos los ámbitos de la sociedad, especialmente allí donde existan controles de acceso o protocolos de seguridad.
Además de proteger los derechos de las personas con discapacidad, una regulación clara contribuiría a reducir la tensión en los controles, evitar conflictos innecesarios, mejorar la coordinación con los servicios de seguridad y con el personal de atención al público, agilizar los accesos y ofrecer una respuesta más eficaz e inclusiva a las personas que precisan apoyos para desarrollar una vida autónoma.
FAMMA hace un llamamiento para que las incidencias detectadas durante la visita del Papa León XIV sirvan como punto de partida para una reflexión profunda sobre las barreras que siguen encontrando diariamente miles de personas con discapacidad y para impulsar medidas que garanticen el reconocimiento efectivo del asistente personal como una figura esencial para el ejercicio de sus derechos y libertades.
La Federación reitera que la seguridad, la accesibilidad y la autonomía personal son principios plenamente compatibles y que una sociedad moderna e inclusiva debe garantizar que ninguna persona vea restringida su participación por la falta de reconocimiento de los apoyos que necesita para vivir con dignidad, independencia e igualdad de oportunidades.