Expertos en salud pública instan…

Las especialistas en Salud Pública Beatriz González e Inma Cortí¨s alertaron recientemente de la situación de especial vulnerabilidad en la que se encuentra casi una cuarta parte de los menores de 16 años en España, de acuerdo con el informe Sespas 2014, que analiza la relación entre la crisis y la sanidad.

«Los tres primeros años de vida son fundamentales. Así­ lo demuestra una vasta bibliografí­a donde se avala que esos años son clave para la salud, la felicidad y la productividad de los adultos en los que se convertirán los que hoy llamamos niños de la crisis», afirmó Beatriz González durante el acto en el que se presentó el citado informe. Inma Cortí¨s aseveró que «los problemas de malnutrición o escolaridad tardí­a son un problema real, cuya solución no debe delegarse en instituciones privadas o caritativas». «Si se sigue por ese camino, solo nos queda decir que nos estamos equivocando», lamentó la experta.

Ante esta situación, González afirmó que medidas como los comedores escolares son «buení­simas». Sin embargo, coincidió con Cortí¨s en que los programas de comedores deben ser ejecutados por organismos públicos que cuenten con asesorí­a profesional, a fin de garantizar la correcta alimentación de los menores vulnerables.

Dentro del informe Sespas 2014, los especialistas Manuel Flores, Pilar Garcí­a-Gómez y Victoria Zunzunegi afirman que la situación de pobreza que afecta a cerca del 27% de los menores de 16 años en España está condenando a buena parte de estos futuros adultos a la pobreza, aumenta su riesgo de sufrir problemas fí­sicos o psicológicos e incrementa la probabilidad de continuar en situación de exclusión en la etapa adulta. «La actual crisis económica no ha hecho más que aumentar la necesidad de invertir en el desarrollo de las cohortes de los ‘niños y niñas de la crisis'», explicaban los expertos. Sin embargo, es «algo que no se ha reflejado en las medidas imperantes», criticaron.

Por último, estos expertos ponen sobre la mesa una serie de medidas para evitar lo que denominan «la pobreza hereditaria»: desde guarderí­as subvencionadas, para garantizar la socialización y la educación de los niños desde el primer ciclo, pasando por programas de refuerzo a las habilidades intelectuales y sociales, hasta garantizar las dietas de los menores en comedores escolares.