El virus de la hepatitis…

El virus de la hepatitis C actúa con los mismos mecanismos que el organismo humano para preservar el hí­gado y evitar la reacción inmune.

Una investigación llevada a cabo por el Idibaps-Hospital Clí­nic de Barcelona, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas dependiente del Instituto de Salud Carlos III (CIBEREHD) y King’s College de Londres, bajo la dirección de Alberto Sánchez Fueyo, jefe del Institute of Liver Studies del centro londinense, querí­a determinar si en los trasplantados de hí­gado, estar infectado con el virus C perjudicaba una cualidad casi exclusiva del hí­gado, que al cabo de los años no provoca rechazo en la mitad de los pacientes. Y ha resultado lo contrario. La hepatitis C es la principal causa de fracaso del trasplante de hí­gado y de los frecuentes retrasplantes, pero, en cambio, no empeora el rechazo en el 50% de los infectados que participaron en el ensayo.

En lugar de perjudicarle, «manipula el sistema inmune para proteger al órgano», explica Sánchez Fueyo. Aunque sea para destruirlo luego. La sorpresa se publica hoy en la revista Science Translational Medicine. «Nuestros descubrimientos contradicen la noción previa según la cual una infección viral obstaculiza la adaptación inmunológica a un nuevo órgano. En realidad, la hepatitis C puede ayudar al cuerpo a desarrollar tolerancia al reducir la respuesta inmune dirigida contra el nuevo órgano que conduce al rechazo», afirma Alberto Sánchez Fueyo. «El virus seguirá haciendo daño, así­ que no tiene sentido no intentar eliminarlo, pero si será importante estudiar si al acabar con él, cambia el riesgo de rechazo, si condiciona el tratamiento inmunosupresor», aclara el investigador.

Su equipo intenta ahora desarrollar un test que permita medir si el tratamiento inmunosupresor funciona o no. «Los indicadores actuales son muy imprecisos». La tolerancia al órgano es casi exclusivo del hí­gado. Entre cerdos y ratones, el 100% no necesita inmunosupresión cuando le trasplantan ese órgano. «La tolerancia tiene que ver con el hecho de que el hí­gado filtra toda la sangre que viene de los intestinos con una rica carga de toxinas y ha desarrollado mecanismos para evitar la respuesta inflamatoria que serí­a natural en cualquier otro órgano», explica el experto.

El virus de la hepatitis C afecta crónicamente a unos 200 millones de personas en todo el mundo y es responsable de un gran número de los trasplantes hepáticos que se llevan a cabo en el mundo occidental. Tras el trasplante, los pacientes desarrollan infección por VHC de nuevo, lo cual provoca hepatitis crónica en el nuevo órgano. La eliminación del virus es el principal objetivo de un amplio número de laboratorios farmacéuticos y los elevados precios de esos medicamentos (hasta 60.000 euros por tratamiento) es causa de desesperación en los pacientes y de controversia polí­tica.

Por último, en España aún no se ha aprobado la entrada de uno de los medicamentos aprobados en Europa hace meses, el sofosbuvir y ya hay otro a la espera. La compañí­a AbbVie ha anunciado que la agencia europea de medicamentos (EMA) ha aceptado la evaluación acelerado de su tratamiento para hepatitis C sin interferón que espera sea autorizado.