El Juego: un derecho fundamental

Aprovechando que son vacaciones y los niños por fin disponen de unos días de descaso y tiempo libre, hoy os vamos a hablar del juego.
El juego desempeña un papel fundamental en el desarrollo y aprendizaje del menor. Es una herramienta muy importante y sus beneficios van a incidir sobre el desarrollo cognitivo, afectivo, social, comunicativo y psicomotor. Tan fundamental es, que todo niño debe disponer de tiempo y espacio para llevar a cabo esta actividad.
El derecho a jugar fue reconocido por primera vez el 20 de noviembre de 1959, momento en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Declaración de los Derechos del Niño.
Así lo recoge el Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño:

«Se reconoce el derecho del niño al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes»

«Se respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística y propiciarán oportunidades apropiadas, en condiciones de igualdad de participar en la vida cultural, artística, recreativa y de esparcimiento»

El juego tiene dos componentes, uno recreativo y otro educativo, es una modalidad terapéutica como puede ser cualquier otra. Además, tiene una ventaja,  y es que es un recurso muy motivador a través del cual tiene lugar el proceso de enseñanza-aprendizaje sin que suponga ningún esfuerzo para el niño. Por otro lado, el juego como herramienta de aprendizaje es muy versátil lo que va a permitir adaptarse a los ritmos y capacidades del menor, respetando la individualidad y por supuesto preferencias, de cada uno. Hay que tener en cuenta que un niño o una niña con discapacidad, al igual que en otros aspectos de su vida, se va a encontrar con dificultades y barreras que interfieran en su participación en el juego. Pueden aparecer trabas que les impidan explorar, relacionarse o manipular juguetes y materiales.

Reflejamos a continuación los distintos tipos de modalidad de juego que existen y los beneficios que cada uno aporta.

  • Juego libre o no estructurado

No persigue un objetivo concreto y permiten al niño jugar espontáneamente con cualquier cosa que les rodee y les resulte interesante. Son ellos quien dirigen su propio juego, por tanto va a fomentar la autonomía y la toma de decisiones.
A través del juego libre, el niño descubre el mundo impulsado por su curiosidad, despertando su creatividad e imaginación. También se descubre a si mismo y se va a sentir libre para exteriorizar miedos, emociones o sentimientos.
Hay que destacar también que no responde a estereotipos ni roles de género.


  • juegos dirigido o guiado

A diferencia del juego libre, este tipo está pensado para conseguir unos objetivos que suelen traducirse en buscar mejoras en las habilidades cognitivas, motrices, sociales, etc. Se realizan en presencia de un adulto que es quien guía y orienta durante el desarrollo de la actividad.
Aunque ya no existe esa espontaneidad, este tipo de juego va a generar bastante motivación ya que se basa en la consecución de metas. Además es un juego organizado donde el adulto puede corregir, se refuerzan los aciertos o buenas actitudes y se fomenta la cooperación y juego en equipo, potenciando de nuevo distintos valores imprescindibles.

  • Juegos grupales

A través de este tipo de juego se van a desarrollar los lazos sociales entre los iguales y se desarrolla el sentimiento de pertenencia al grupo si hablamos de edades tempranas.
Los juegos grupales van a favorecer la comunicación y habilidades sociales, así como la adquisición de distintos valores como pueden ser la empatía y el respeto.
Con ellos también van a obtener estrategias y herramientas necesarias para la resolución de conflictos.

  • Juegos sensoriales

De nuevo estamos ante un juego que va a permitir la exploración y descubrimiento del entorno próximo, pero esta vez a través de los sentidos. Gracias a esto se van a crear nuevas conexiones neuronales que van a permitir al menor llevar a cabo tareas más complejas.
Los juegos sensoriales van a ayudar al niño en el desarrollo de habilidades motoras finas y gruesas, mejoran las habilidades lingüística y reducen la ansiedad, pues a través de los sentidos el niño puede calmar su incomodidad interna.
Juegos como la gallinita ciega, bailar, cantar, el cucú-tras, corro de la patata van a desarrollar todo lo comentado anteriormente y además las habilidades sociales y por tanto la comunicación.


  • Juegos motores

El juego motor favorece la maduración del sistema corporal y la adquisición de las habilidades motrices, por lo que también va a desarrollar la psicomotricidad fina y gruesa de manera notable. Ayuda a los niños a perfeccionar su coordinación, equilibrio. Además también les permite expresarse mediante su cuerpo libremente.

  • juego simbólico

En este juego tampoco hay reglas y el niño da un significado nuevo a los objetos (transforma un palo en un varita mágica) a las personas (las convierte en hijos) o a los acontecimientos (pone una inyección al muñeco y le explica que no debe llorar), por lo que entran en acción la creatividad e imaginación.
Este tipo de juegos ayudan a comprender el entorno, las relaciones y los roles sociales mediante la representación de situaciones inventadas o cercanas a la realidad, a la vez que aprenden normas de comportamiento y educación. Son un estímulo importante para desarrollar su capacidad cognitiva, emocional y favorecer el desarrollo del lenguaje.
También va a servir para que forje su propia identidad y personalidad.

Pueden desarrollar el juego simbólico las cocinitas, cajas registradoras y alimentos de juguete, muñecos, herramientas de juguete, etc.