El ingrediente de un juguete…

Investigadores de la Universidad de Michigan (UM), en Ann Arbor, Estados Unidos, ha descubierto que el ingrediente de un juguete, el ‘Silly Putty’ -una masa viscosa y elástica fabricada con polí­meros de silicona similar al ‘Blandi blub’ comercializado en España-, podrí­a ayudar a avanzar en terapias con células madre.

La esponjosidad del entorno en el que están las células madre embrionarias humanas afecta cada vez más al tipo de células especializadas en las que eventualmente se convierten, según muestra un estudio de la Universidad de Michigan (UM), en Ann Arbor, Estados Unidos, y que se publica este domingo en la edición digital de ‘Nature Materials’. Los investigadores hicieron que células madre embrionarias humanas se convirtieran en células de la médula espinal de manera más eficiente por el crecimiento de las células en una superficie suave y utrafina hecha de un ingrediente clave de ‘Silly Putty’, un juguete que fabricado con una masa de polí­meros de silicona que tiene, entre otras caracterí­stica, un comportamiento viscoelástico.

Esta investigación es la primera en relacionar directamente la fí­sica, en lugar de productos quí­micos, como señal de diferenciación de células madre embrionarias humanas. La diferenciación es el proceso por el que las células de origen se transforman en más de 200 tipos de células del cuerpo que se convierten en músculos, huesos, nervios y órganos, por ejemplo. El profesor asistente de Ingenierí­a Mecánica en la UM Jianping Fu dice que los resultados plantean la posibilidad de una forma más eficaz de orientar las células madre para diferenciarse y potencialmente proporcionar terapias para enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica o enfermedad de Lou Gehrig, la enfermedad de Alzheimer o la de Huntington.

Por último, en este sistema de crecimiento diseñado especialmente, las «alfombras» de Fu y sus colegas, porciones microscópicas del componente de Silly Putty polidimetilsiloxano sirven como hilos. Mediante la variación de la altura de esas estructuras enanas, los investigadores pueden ajustar la rigidez de la superficie en la que crecen las células, de forma que las más cortas son más rí­gidas, como una alfombra industrial, y las más altas, más suaves, como una lujosa.