El ictus acecha a la…

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, cuando esto ocurre existen más posibilidades de verse afectado por problemas cardiovasculares. En esta lí­nea trabajan un equipo de investigadores de la Escuela TH Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, quienes han analizado la relación entre ambas enfermedades. Así­, han observad que los adultos mayores de 50 años con sí­ntomas persistentes de depresión pueden tener el doble de riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) que los que no la padecen.

Además encontraron que el riesgo de accidente cerebrovascular sigue siendo más elevado incluso después de que los sí­ntomas de depresión desaparecen, especialmente para las mujeres. «Éste es el primer estudio que evalúa cómo los cambios en los sí­ntomas depresivos predicen modificaciones en el riesgo de accidente cerebrovascular», subraya la doctora Paola Gilsanz, de la Escuela Chan de Harvard. «En caso de repetirse, estos hallazgos sugieren que los médicos deben tratar de identificar y tratar los sí­ntomas depresivos tan cerca de su inicio como sea posible, antes de que los efectos nocivos sobre el riesgo de ictus comiencen a acumularse», añade la autora principal del trabajo, que se publica en ‘Journal of the American Heart Association’. Los investigadores sugieren también que la depresión puede influir en el riesgo de apoplejí­a a través de cambios fisiológicos relacionados con la acumulación de daño vascular en el largo plazo. El daño también puede incurrir indirectamente a través del efecto de la depresión en los comportamientos de salud, incluyendo un mayor riesgo de tabaquismo e inactividad fí­sica.