De Kenia a Sudáfrica en…

El parapléjico keniano Zachary Kimotho comenzó este sábado un viaje de 4.000 kilómetros, los que separan Nairobi de la sudafricana Ciudad del Cabo, para conseguir fondos con los que construir el primer centro de Kenia para lesiones vertebrales.

El objetivo de Kimotho es recaudar los 250 millones de chelines kenianos (2,3 millones de euros o 2,8 millones de dólares) necesarios para edificar un hospital destinado a la rehabilitación de esas lesiones -que está previsto que cuente con 150 camas- y no parece dispuesto a dejar de impulsar su silla de ruedas hasta lograr esa cifra.

Las lesiones en la columna vertebral son comunes en Kenia, donde unas 50.000 personas resultan cada año afectadas en accidentes de tráfico, de las cuales 15.000 terminan con la espina dorsal dañada, publica el diario local Daily Nation.

Pero la suerte de Kimotho no la decidió un accidente sino un intento de robo de su vehí­culo en enero de 2004 que terminó con un disparo que le condenó a moverse en silla de ruedas desde ese fatí­dico momento.

“Me llevó años darme cuenta de lo que me habí­a pasado. El disparo se produjo algunos meses después de la muerte de mi esposa y de que perdiera mi trabajo”, relata Kimotho al rotativo keniano.

En su travesí­a entre Kenia y Sudáfrica tratará de concienciar a la gente con quien se cruce de la situación de los parapléjicos en Kenia, y narrará su camino en las redes sociales, gracias a un equipo que le acompañará pasa ofrecerle asistencia y seguridad.

Desde la Organización de Parapléjicos de Kenia (KPO, por sus siglas en inglés) lamentan que el hospital más cercano en el que tratar ese tipo de lesiones está en Sudáfrica, lo que supone un coste inasumible para la mayor parte de los afectados.

El director de la KPO, Tim Wanyonyi, asegura que pocos parapléjicos llegan a conseguir un trabajo, aunque no es el caso de Kimotho, quien, tras pasar años viajando por todo el paí­s como veterinario, se dedica a la manufactura de medicinas para animales.

Serán 4.000 kilómetros para alguien aburrido de viajar cientos de kilómetros en su anterior trabajo: “Un amigo -cuenta Kimotho- me ofreció un local para poner una tienda en el centro (de Nairobi), pero me cansé de ir tan cerca”.

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