Crean un prototipo de exoesqueleto…

De cara a brindar una solución al proceso de rehabilitación de los pacientes con discapacidad en sus manos, un estudiante de ingeniería eléctrica y electrónica de la Universidad Industrial de Santander (UIS) creó un prototipo de exoesqueleto robótico que permite ofrecer una terapia automatizada y controlada.

El dispositivo diseñado cuenta con una estructura de exoesqueleto con 5 grados de libertad, 2 canales de EMG, un circuito encargado del control de los actuadores y la comunicación WiFi. Además, se diseñó una aplicación móvil que permite controlar las variables del sistema, el modo de operación y visualizar las señales EMG registradas. El dispositivo pesa 450 gramos y se monta completo sobre el brazo del paciente, lo que lo hace cómodo y compacto.

“En Colombia hay personas que sufren de accidentes cerebrovasculares o traumas craneoencefálicos que ocasionan la pérdida de movilidad de las manos. Las terapias de rehabilitación son muy manuales y demoradas, acá no se cuenta con la tecnología que hay en otros países. Lo que se quiso hacer con el proyecto es conseguir una terapia automatizada”, explicó Jorge Eduardo Quintero, profesor cátedra de la UIS.

El prototipo de este exoesqueleto se trabajó en medio de la pandemia, lo que representa un nivel de satisfacción más alto tras haber logrado el proyecto a pesar de las dificultades que tuvieron para reunirse presencialmente.

“Es una satisfacción dirigir este proyecto porque tiene un valor agregado para la sociedad. Todo nació en una clase de Introducción a la Bioingeniería y es grato ver que el estudiante dio más de lo que se le pedía. A corto plazo queremos participar en una convocatoria con Colciencias de desarrollo tecnológico y así tener el presupuesto para hacer un modelo más robusto que nos permita patentar y comercializar”, agregó el profesor Quintero.

“En todo el proyecto tuve la coordinación de manera virtual, asesorías y consultas. Soy miembro de dos semilleros y pronto me gradúo como ingeniero electrónico”, aseguró Luis Fernando.

Dentro del equipo de investigación sobresalió la labor de Jaime Guillermo Barrero Pérez, quien fue su codirector y es docente desde 1993.

“Tuve la fortuna de trabajar con Jorge y Luis Fernando en este proyecto que me llama muchísimo la atención porque aprovecha los recursos que tenemos actualmente. Es un trabajo que quiero destacar porque es un aporte que muestra el potencial que se tiene para ayudar a las personas con algún tipo de discapacidad y con una baja inversión ayudarles en su calidad de vida”, resaltó Barrero Pérez.

 

Fuente: Vanguardia