Aseguran que la comida basura…

El consumo de una dieta con comida basura durante el embarazo provoca cambios en el desarrollo de la ví­a de señalización de opioides en el cerebro del bebé y altera permanentemente la forma en que este sistema funciona después del nacimiento, según concluye una investigación que se presentará en la Reunión Anual de la Sociedad para el Estudio de la Conducta Digestiva (SSIB), que se celebrará en Estados Unidos.

Precisamente, los opioides son sustancias quí­micas que se liberan cuando comemos alimentos que son altos en grasa y azúcar y que son responsables de causar la liberación de otra, la dopamina. Los investigadores encontraron que el gen que codifica uno de los opioides endógenos clave, encefalina, se expresó en un nivel superior en los hijos de madres que habí­an consumido una dieta de comida basura que en los de progenitoras que comieron alimentación estándar.

Asimismo, este conocimiento sobre el aumento de la encefalina, junto al trabajo previo realizado por este grupo de investigación, que mostró que un bloqueador del receptor opioide fue menos eficaz en la reducción de la ingesta de grasa y azúcar en las crí­as de ratas alimentadas con comida basura, proporciona evidencia de que la ví­a de señalización opiode en la descendencia es menos sensible a la exposición a la comida basura. Al ser menos sensibles a los opioides, significa que los individuos cuyas madres comieron cantidades excesivas de comida basura durante el embarazo y la lactancia, tendrí­an que comer más comida de este tipo para tener una respuesta “sensación buena”, lo que los harí­a más propensos a consumir más de estos alimentos altos en grasa y ricos en azúcar.

Por último, Jessica Gugusheff, del Centro de Investigación ‘FoodPlus’ en la Universidad de Adelaide, directora de esta investigación, dice que “los resultados de este estudio con el tiempo permitirán informar mejor a las mujeres embarazadas sobre el efecto perdurable que su dieta tiene sobre el desarrollo de las preferencias alimentarias de su hijo durante toda la vida y el riesgo de los efectos metabólicos negativos”.