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Las lesiones traumáticas tienen un enorme impacto en la salud de la población, tanto en mortalidad como en morbilidad y discapacidad, casos en los que se reduce de forma notable la calidad de vida de las personas que las sufren. El coste económico de las lesiones es también importante, tanto en términos de pérdida de productividad como por el coste de la atención médica aguda y de rehabilitación. Los costes o pérdidas de ingresos derivan no sólo de las personas afectadas, sino de sus familias, cuidadores,...

LESIÓN MEDULAR (ÚLTIMA DÉCADA)

Consecuencia resultante de la interrupción de las vías nerviosas que comunican el cerebro con el resto del organismo. Esta interrupción ocasiona en la persona un cese de funciones motoras, sensitivas y vegetativas en la parte del organismo que queda por debajo de la lesión. Además, puede producir alteraciones del sistema centra vegetativo, procesos renales,...

El mecanismo más frecuentemente implicado en la aparición de una lesión medular es un accidente de tráfico (entre el 35 y el 53,8% en países desarrollados y entre un 18 y 37,7% en países en desarrollo).

Los hombres presentan tasas más elevadas que las mujeres en todos los años, para todos los grupos de edad y por todos los mecanismos. En el caso de los accidentes de tráfico, probablemente este reflejado el diferente nivel de exposición al riesgo entre hombres y mujeres, tanto por el tipo de vehículo, la posición en el vehículo y la frecuencia de desplazamientos.

En España existen pocos estudios sobre lesión medular. Sin embargo, se ha estimado la incidencia de lesión medular en 25 casos por millón de habitantes, produciéndose entre 800 y 1.000 casos nuevos cada año, el 50% de ellos debido a un accidente de tráfico (hay que tener en cuenta que el 8% es por accidente laboral, y los accidentes in itinere están incluidos dentro de ellos, por lo que el porcentaje podría ser ligeramente superior).

Son más frecuentes las paraplejias que las tetraplejias.

  • Entre los años 2000 y 2008 se produjeron 9.352 altas hospitalarias en pacientes que ingresaron de forma urgente por lesión medular en España (lo que representa un 0,5% del total de ingresos urgentes por lesión traumática (0,7% en hombres y 0,3% en mujeres).
  • Así, en España se producen cada año alrededor de 1.000 nuevas lesiones medulares que requieren hospitalización, sin incluir a las personas que fallecen tras sufrir una lesión medular antes de ser atendidos en un centro hospitalario.
  • El 36,6% de los pacientes con lesión medular fueron lesionados en accidente de tráfico. De estos, eran ocupantes de un vehículo de cuatro ruedas el 10,5% de los hombres y el 10,7% de las mujeres, usuarios/as de ciclomotor o motocicleta el 13,8% y el 3,5%; y peatones el 3,2% y el 4,1%, respectivamente.
  • Durante la última década ha existido una disminución en la incidencia de lesión medular producida por accidentes de vehículos de motor.

TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO (ÚLTIMA DÉCADA)

Ocurren frecuentemente como parte de politraumatismos, y pueden producir un rango amplio de cambios funcionales que afectan al pensamiento, las sensaciones, el lenguaje y las emociones. También pueden causar epilepsia, y aumentar el riesgo de padecer otras enfermedades como Alzheimer, enfermedad de Parkinson y otros trastornos mentales.

Se estima que el 43,3% de la población que ha sufrido un traumatismo craneoencefálico tiene discapacidad residual al cabo de un año.

La razón hombre/mujer siempre es mayor en los hombres. La diferente exposición a la movilidad y al riesgo de accidente y lesión por accidente de tráfico pueden explicar estas diferencias.

En España se estima que se producen cada año unos 2.500 casos nuevos de traumatismo craneoencefálico grave, generando una incidencia de discapacidad grave de 20 casos por millón de habitantes, 40 casos por millón de discapacidad moderada, y una cifra indeterminada de discapacidad leve. El 58% de los traumatismos craneoencefálicos en menores de 25 años se producen como consecuencia de un accidente de tráfico.

  • Entre los años 2000 y 2008 se produjeron 186.119 altas hospitalarias de ingresos urgentes por traumatismo craneoencefálico en España (lo que representa un 10,2% del total de altas hospitalarias urgentes por lesión traumática (12,4% en hombres y 7,5% en mujeres).
  • Así, en España cada año alrededor de 20.000 personas sufre un traumatismo craneoencefálico que requiere hospitalización. Al igual que ocurre con las personas que sufren una lesión medular, estos datos no incluyen las personas que fallecen tras sufrir un traumatismo craneoencefálico antes de ser ingresados en un centro sanitario. Tampoco incluye en este caso personas que han sufrido un traumatismo craneoencefálico que ha sido atendido en un servicio de urgencias pero que no ha requerido ingreso hospitalario, o personas con politraumatismos en las que consta la lesión por TCE en un diagnóstico secundario.
  • El 29,7% de los pacientes con traumatismo craneoencefálico fueron lesionados en accidentes de tráfico. De estos, eran ocupantes de un vehículo de cuatro ruedas el 6,6% de los hombres y el 7% de las mujeres, usuarios/as de motocicletas o ciclomotores el 14% y 6,5%, respectivamente, y peatones el 91,% y el 17,8%, respectivamente.
  • La evolución de las tasas de incidencia de traumatismo craneoencefálico producido en un accidente de tráfico muestra una clara tendencia a la reducción. Las diferencias son especialmente destacables en los grupos de edad más jóvenes.

COSTE SOCIAL (ÚLTIMA DÉCADA)

La sociedad no sólo se ve golpeada por las muertes y por los heridos, sino también se empobrece por el gran número de gastos que conlleva esta sangría de los accidentes de tráfico.

Y así, el conocer los costes reales de las víctimas de los accidentes de tráfico nos permitirá darnos cuenta de que una porción de esos costes podría haber sido destinada a las campañas de prevención de dichos accidentes. El invertir en seguridad vial supone, no sólo un ahorro en víctimas y en tragedias personales, sino también evitar un gran gasto económico inútil.

Resumen

Durante el periodo comprendido entre los años 2000 a 2010, los accidentes de tráfico supusieron unas pérdidas económicas en el Sistema de la Seguridad Social de más de 13.510 millones de euros. Esto supone el 1,21 % del PIB (Producto Interior Bruto) de España del año 2009.

Cuando hasta Julio de 2011 el superávit del Sistema de la Seguridad Social era de 3.211 millones de euros; si no hubiese existido esta pérdida, el superávit se hubiese casi multiplicado por seis.

Año a año, se observa que aunque las cifras de víctimas en accidentes de tráfico descienden (casi un 50% en el número de muertes), debido al encarecimiento del coste de la vida, las cifras apenas varían. A este respecto, hay que resaltar que los grandes costes se producen en el Sistema Nacional de Salud; y son los heridos leves aquellos que más gastos generan. La gravedad del accidente no es por tanto un dato que implique un mayor coste, sino más bien lo contrario (lo que ocurre es que se producen muchos más accidentes leves, y así abarca a un espectro mucho más amplio de población, con lo que las cifras se disparan).

Es importante observar cómo el arrastre de los datos de un año para otro es lo que genera que el volumen llegue a ser mucho más considerable: el dato anual puede parecer pequeño, pero cuando se le acumulan los datos de los años anteriores, la cifra se multiplica.

Así, en cuanto a la influencia de las víctimas de los años anteriores en los distintos años, hay que significar que se pasa de 3.948 millones de euros (estrictamente por cada víctima en su año) a los citados 13.510 millones de euros (más de cuatro veces). Por lo tanto, las pensiones, las cotizaciones y los gastos sanitarios derivados de las secuelas de los accidentes; arrastradas en el tiempo de un año para otro; suponen una losa para el Sistema de la Seguridad Social.

Como ya se dijo, se ha propuesto acotar el estudio a este periodo desde el año 2000 al 2010, para obtener cierta perspectiva desde la que observar los resultados, pero sin distorsionarlos por un excesivo periodo a investigar.

Los costes objetivos totales se reparten así: 3.024 millones de euros corresponden al Instituto Nacional de la Seguridad Social; 6.912 millones de euros a la Tesorería General de la Seguridad Social, y 3.528 millones de euros repercuten sobre el Sistema Nacional de Salud.

También conviene decir que el resultado final es prácticamente un calco del importe de los costes objetivos; y que los beneficios hipotéticos no hacen sino maquillar un poco las cifras. De todos modos, el rigor obligaba a tenerlos en consideración, como así ha sido.

En cuanto al número de afectados, la influencia de los accidentes de tráfico en este periodo 2000-2010 es amplísima. No es posible saber a ciencia cierta cuál es el número exacto de afectados, porque se solapan las actuaciones en los distintos apartados del Sistema de la Seguridad Social. Así, alguien que haya obtenido una pensión de Incapacidad Permanente seguramente haya ingresado en un hospital, con lo cual se ha contabilizado como afectado del Sistema Nacional de Salud. Por todo ello, se hace necesario diferenciar según los distintos apartados del Sistema.

Así, fueron 1.378.222 los afectados dentro del Instituto Nacional de la Seguridad Social (prestaciones, pensiones, etc...). En cuanto a la Tesorería General de la Seguridad Social, se produjeron 278.838 bajas de afiliados, cotizaciones, o inscripciones de empresas. Y fueron 1.671.938 las víctimas en accidente de tráfico que tuvieron que ser atendidas dentro del Sistema Nacional de Salud (como ya se ha explicado, se incluyen los de las Comunidades Autónomas que tienen transferidas las competencias).

Esta cifra de 1.671.938 afectados supone el 3,92% de la población de España en el cuarto trimestre de 2010.

Costes objetivos:

Los costes objetivos son aquellos costes reales provocados por los accidentes de tráfico en el Sistema de la Seguridad Social. Las repercusiones que realmente se han provocado.

En el terreno económico, como ejemplo de costes objetivos se pueden considerar todos aquellos gastos sanitarios ocasionados por las víctimas de los accidentes de tráfico.

Y en el plano social, hay que tener en cuenta todas aquellas personas que dejaron de trabajar y de cotizar como consecuencia de haber sufrido un accidente de tráfico.

Gastos sanitarios generados en los casos de hospitalización, las bajas temporales y las pensiones de minusvalía ocasionadas (y sus correspondientes importes), y las posibles bajas de cotizaciones (en los casos de incapacidad permanente).

Beneficios hipotéticos:

Los beneficios hipotéticos son todos aquellos beneficios (sociales y económicos) que hubiesen repercutido en el Sistema de la Seguridad Social en caso de no haberse producido los accidentes de tráfico.

Podrán suponer un ahorro para el Sistema de la Seguridad Social, como por ejemplo las prestaciones de las víctimas mortales que estaban cobrando en el momento del accidente; y que debido a éste dejaron de percibirlas. En este caso, estos beneficios hipotéticos se definen como positivos. Así son todos los del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

Pero a la vez, también hay unos beneficios hipotéticos negativos, que suponen una pérdida para el Sistema de la Seguridad Social. Por ejemplo, en el aspecto económico, el importe de las cotizaciones que se hubiesen generado por parte de por las víctimas mortales en caso de que no hubiesen fallecido en accidente de tráfico.

O en el aspecto social, el número de víctimas mortales que seguirían afiliadas de no haber ocurrido el accidente de tráfico. Como se demostrará más adelante, estos beneficios hipotéticos negativos son los relativos a la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS).

Como puede observarse, ambos aspectos (el económico y el social) están estrechamente relacionados.

Cotizaciones (número e importe) que se hubiesen seguido generando (o se hubiesen creado nuevas) en aquellos casos en los que el accidente de tráfico ha conllevado un grado de minusvalía o una baja definitiva, impidiendo seguir trabajando y cotizando.

 

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