El nuevo servicio de teleasistencia incluirá sensores en la nevera y en el colchón para comprobar si a los usuarios les ha pasado algo.

Es decir, si Paloma trajina a diario en la nevera de su casa para prepararse la comida y hoy no lo ha hecho, el sensor de apertura instalado en el electrodoméstico no detectará ningún movimiento y mediante un sistema de radiofrecuencia saltarán las alarmas: acto seguido alguien se pondrá en contacto con Paloma para comprobar si le ha pasado algo.

Otros ejemplos: a través de los sensores en los colchones, se podrá controlar si una persona se levanta de la cama en medio de la noche y no vuelve en un tiempo prudencial, lo que podría implicar que ha sufrido una caída. También se colocarán detectores de productos de combustión que emiten una señal acústica en el hogar y una alerta a la central de la teleasistencia en el caso de detectar por ejemplo humo o fuego, una prestación particularmente recomendable para personas en el primer nivel de desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

«La información obtenida a través de una red de dispositivos de tecnología sensorial es analizada mediante una serie de algoritmos que permitirá extraer patrones de comportamiento habituales del usuario dentro de su hogar, de tal forma que podamos identificar, de forma proactiva, situaciones potencialmente sospechosas de constituir un riesgo cuando las rutinas habituales no se cumplen», explica Carlos González, director general de Atención a la Dependencia y al Mayor.

Según los datos, en la región hay en la actualidad 34.594 usuarios de la teleasistencia, un 5,4% más que en 2016 y un 48% más que hace dos años. Una parte significativa del servicio lo presta el Ayuntamiento de la capital, a través de un convenio con el Gobierno regional que aporta cuatro millones de euros anuales, y el resto se financia directamente desde la Comunidad.

Aquí es donde se enmarca el nuevo contrato, el Gobierno de Cristina Cifuentes va a destinar 4,8 millones de euros al año, un 23% más que hasta ahora, para garantizar la atención a domicilio de al menos 17.882 personas dependientes en la región.

Entre los usuarios de la teleasistencia en Madrid destacan las personas que sufren artropatías, demencia y trastorno amnésico y enfermedades cardiovasculares. Casi la mitad de ellos tiene reconocido un grado 2 de dependencia y el 64% ha cumplido más de 80 años.

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